Momentos Fugaces.

El brillo de tu rostro me despierta de un corto sueño, abro mis ojos y veo tu calma, tu paz. Tu largo cabello ocupando las sabanas mientras tu respiración como un reloj me marca los segundos. Preciosos segundos a tu lado.

La luz del amanecer entra por un resquicio de la ventana e ilumina el lugar, este lugar nuestro, tuyo y mío donde habitamos por unas horas, donde por esos momentos eres mía, en tu libertad eliges entregarte a mí, y yo a ti.

Tus ojos cobran vida y me reflejo en ellos, sonríes al verme frente a ti, primeros regalos del día. Poder tocar tu rostro, acariciar con mis dedos tus labios, tus mejillas y tu nariz, recorrer con ellos desde tu frente hasta tu barbilla como dibujando en el aire tu cara para grabarla en memoria.

Te acercas más a mi mientras te observo como perdido en tu mirada siento el calor de tu aliento, dulce aliento, abres tus labios y nos fundimos en un beso, siento la humedad de tu boca, disfruto tu sabor, cierro mis ojos para volar sobre este universo propio que hemos construido solo para nosotros, ese viaje que solo tus labios me provocan. Soy así, nazco y muero con un beso tuyo.

Siento el calor de tu cuerpo y tu piel desnuda tocando la mía, sutil abrazo, hermoso momento.
Tu calma, tu mirada, tu aliento, tu sabor, tu calor, fugacidad del momento, de la vida que la vuelve libre, liviana y a la vez insoportable.

Momentos como estrellas fugaces que desaparecen en un instante y llenan la vida de nostalgia mágica.

Julio Cesar


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