Mi Noche, Mi Luna…

Anoche leía sobre el amor y pensé en ti.

Pensé en ti y en nosotros, en tu sonrisa y en la fascinación que provocas en mi aun después de tanto, aun en contra de mis decisiones o mis razonamientos. Por que a pesar de todo te amo, y no de ese amor del que se piensa, del que conviene, si no del que se siente, del que se atreve, del que transgrede, del que cala los huesos y atraviesa tu ser, tu pensar, del que trasciende.

Se que es difícil de entender y en tu caso de creer (según tú, sabes que yo no tengo corazón ni sentimientos), porque en la tele, tus padres y tus amig@s te dicen que el amor debe ser consiente, debe ser conveniente, y hasta hay un proceso para eso, debes elegir y conceder, aguantar hasta que se vuelva costumbre, para que todos puedan decir, que bonitos se ven. Pero eso ambos ya lo hemos intentado, y se ve bonito, tal vez se siente bonito en ocasiones, pero es vacío, no llena el ser, no quema por dentro, no eleva….

Pero yo no elegí amarte, ni lo elijo cada día, solo lo siento, lo vivo aun después de no verte, aun de no hablarte y ni siquiera besarte, estas en mi y no logro apartarte. Y si puedo elegir renunciar, puedo elegir no escribirte y puedo elegir alejarme miles de kilómetros, pero, así como no puedo elegir que llegue la noche o que aparezca la luna, no puedo dejar de sentirte y de necesitarte, mi noche, mi luna,

Solo sé que te amo, siento, aquí adentro, que me haces falta cada día, que a cada paso que doy estas presente y tu huella esta inscrita en mi ser, que después de ti se lo que es viajar fuera de este plano y tener un universo nuestro al cual escapar, verte de nuevo y poder sentir tu abrazo, tu calor, tu aliento y tus labios. Y se que no debo amarte, entiendo que no es lo mas conveniente ni lo adecuado, pero este amor no entiende de razones o conveniencias y se resiste a rendirse o a abandonarme.

Por eso hoy te escribo esta carta, aunque no se si la leerás algún día, para que sepas que te ame como a nadie, que aun te amo y no con ese amor de procedimiento para ser feliz toda la vida, con el deber ser que implican o con obligatoriedad social, si no con ese amor único, sin pretensiones, pero que siento, que me atemoriza y me emociona, de ese que no se puede explicar o entender a menos de que los vivas como yo lo hice contigo.

Julio Cesar


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