Dos Extraños

Para ser sincero me doy cuenta de que en realidad somos dos extraños, que siempre lo hemos sido, dos personas tan distintas jugando a encontrarse, jugando a buscarse, sin conocerse realmente y tal vez sin intención de hacerlo conscientemente.

Y lo intente, saber de ti, tus ideas, tus sueños, tus anhelos, tus tristezas y escuche atentamente, preste atención a todas nuestras platicas diarias de horas y horas al teléfono, nuestras tardes, nuestras mañanas y las noches que compartimos, quería realmente conocer a la persona que trajo emoción, ilusión, alegría a mi vida; pero al parecer no logre entender ni un poco de tu complejidad.

Entiendo que lo nuestro era así, con una capa de misterio que traía consigo dudas e incertidumbre, pero también nos traía momentos llenos de pasión, deseo y arrebato que le hacen tan bien a la rutina diaria, que dejan en la vida fugaces recuerdos de felicidad.

Así llegamos a nuestras vidas como dos extraños que empezaron a compartir momentos, historias, deseos, con destellos de libertad que nos dejaron ver un poco quien somos en verdad, aunque siempre dudando si en realidad lo que nos entregamos fue sincero. Así también nos alejamos tanto en presencia, como en distancia y tiempo acentuando cada vez más nuestra ignorancia mutua.

Ahora que volvemos a coincidir, seguimos siendo extraños, aunque con un pasado en común. Me doy cuenta de que no te conozco, que los años nos han cambiado, que la vida nos ha formado y lo que un día fuimos y nos compartimos yace solo en la memoria, en los recuerdos, y aun así lo echo de menos.

Y no pretendo que seamos los mismos de aquel entonces, es parte de crecer, desde cambios profundos de vida, así como simples cambios en el cabello, solo noto que la persona que ah vivido en mis pensamientos durante tantos años, la que me provoca tantos sentimientos es una completa extraña para mi y estoy seguro de que yo para ella.

Aun así, no quiero dejar de encontrarte, deseo con todo mi ser volver a tenerte frente a mí, aunque sea por una de las calles de esta ciudad, como dos extraños cruzándose y que la atracción nos haga voltear a vernos.

Julio Cesar


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