Pensandote, Recordandote

Desperté pensándote, en mi mente recorría ese momento una y otra vez, la primera vez que te hable, que te mire directamente a los ojos y me sonreíste, ese mágico y trágico momento. Creía haberlo olvidado, nunca antes lo había recordado pero ahí estaba a las 4 am sentado al borde de mi cama  con ese único pensamiento que inundaba mi cabeza.

Recuerdo que era mi cumpleaños, en la oficina me organizaron un pastel con los compañeros, una actividad clásica en las empresas, apartas unos minutos para partir un pastel y compartir un refresco mientras te felicitan por ser un año mas viejo entre comentarios y platicas sin sentido sobre reportes, deportes o fiestas futuras. Y en ese momento te vi, estabas sentada en un escritorio frente a la sala donde nos encontrábamos reunidos, sola, concentrada en tu trabajo.

Eras nueva en la oficina había notado que te paseabas por los pasillos hace apenas algunas semanas, era difícil no notarte, tenias un largo cabello negro que bailaba al caminar, un rostro hermoso adornado por un lunar justo arriba de su boca, con unos ojos grandes enmarcados por unos lentes de pasta, no sabia nada de ti hasta ese momento, solo lo que podía ver a lo lejos.

Pero en ese instante, sentí la inexplicable sensación de acercarme, tome dos rebanadas de pastel en mis manos y camine hacia ti para ofrecerte, dejando a todos mis compañeros en sus platicas triviales, llegue justo enfrente, era la primera vez que te hablaba y no recuerdo honestamente que te dije exactamente, un comentario gracioso seguramente, por que sonreíste y me miraste directamente con esos hermosos ojos, en ese momento todo cambio.

Después de esa ocasión trataba de lograr algunos encuentros en la sala del café al iniciar el día así como saludos a lo lejos acompañadas de miradas cómplices. Rompiste esa quietud al entrar una tarde en mi oficia y dejarme tu numero telefónico anotado en un papel regañándome y dándome una orden, !¿Cuando piensas pedirme mi numero?!, arrojaste el papel a mi escritorio y dijiste ¡Márcame! .  Yo aunque me rehusé un poco, después de unos días te marque una tarde. Así empezaron nuestras platicas interminables todo el día, todos los días, ya fuera en llamada o en mensajes durante un par de meses.

Un par de meses y cientos de charlas sin fin, llego tu cumpleaños. Empezábamos a ser íntimos amigos, inseparables al menos por teléfono, con una confianza mutua que aun no comprendía. Había un coqueteo, era claro, y me encantabas, eras hermosa, bella, divertida con una mirada traviesa que me volvía loco y aunque en ese par de meses de tanta complicidad no te hubiera tocado siquiera, había entre los dos una clara tensión. Yo honestamente no se que veías en mi, pero la forma en que me mirabas y me hablabas me tenia agarrado a eso que me ofrecía.

Decidí enviarte flores para felicitarte por tu cumpleaños, lo recuerdo claramente, rosas rojas y alcatraces, las elegí y las ordene con días de anticipación ya que ese día no me encontraría en la oficina. Me hablaste ese día mas tarde mas tarde para agradecerme, te felicite y por primera vez hicimos una cita para vernos un día después con el pretexto de darte un abrazo de cumpleaños. Espere pacientemente.

Salimos del trabajo y nos seguimos cada quien en su auto hacia un lugar cerca de la oficina, hacia un poco de frio por lo que baje de mi auto y subí al tuyo, ahí en el auto te abrace, fue un largo abrazo, platicamos un poco mirándonos a los ojos hasta que no pude mas y empecé a jugar con tu cabello separándolo de su rostro, acariciar sus mejillas, para terminar en un beso, un increíble beso, un adictivo y mágico beso.

Así empezó nuestra historia de amor, como cosas y situaciones tan simples pueden detonar una pasión tan intensa y provocarnos emociones tan grandes, algunos le llaman destino, otros, casualidad, suerte tal vez, yo sin duda fui el pobre diablo mas afortunado de conocerla y de vivir tantos momentos únicos a tu lado.

Es increíble como después de tantos años pueda recordar con tal claridad esa primera sonrisa, esos ojos y ese lunar que me hicieron tan feliz, sin duda hay momentos que te marcan, inolvidables.

Julio Cesar


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